¿A menudo tu niño llora y no sabes si es por dolor, sueño o hambre? A continuación una guía que te ayudará a interpretar lo que tu hijo trata de decirte a través del llanto (Artículo desarrollado por el Dpto de Pediatría del Instituto Universitario Dexeus).

Cómo entender el llanto de tu hijo

El llanto es la forma de comunicación más eficaz que tiene tu hijo. Es su manera de expresar su estado interior y de pedir atención. Existen al menos seis tipos de llanto diferentes en el repertorio de un bebé: hambre, fatiga, dolor, molestia, deseo de atención y desahogo. Si se registra cada tipo de llanto en un instrumento especial llamado espectrógrafo de sonido, se puede observar que cada uno tiene características propias.

Afortunadamente, no necesitas una máquina especial para entender a tu bebé. Las investigaciones han demostrado que una madre primeriza aprende a reconocer al menos tres de los seis tipos de llanto dentro de los 10 primeros días de vida de tu bebé.

Cómo descodificar los llantos de tu hijo. A continuación te damos algunas claves que te ayudarán a interpretar lo que tu hijo trata de decirte:

“Tengo hambre”.

El llanto a causa de hambre es un lamento con tono de súplica. Cesa cuando se toma al bebé en brazos, como si ya anticipara un alivio.

“Estoy cansado”.

La fatiga es una señal de que tu bebé siente una sobrecarga en el ambiente que le rodea. Esto produce un llanto quejumbroso que explota a ratos, mientras tu bebé intenta controlar su estado interior. A menudo se entremezcla con intentos de chuparse el pulgar o darse vueltas en la cama. Si el bebé está en tus brazos, tal vez pase al tocarle con la boca o aparte la mirada.

“Me duele”.

Un llanto de dolor se expresa como un grito agudo seguido de un breve descanso en el cual el bebé deja de respirar (llamado apnea), luego

varios llantos angustiosos seguidos de otro grito penetrante. Un llanto de dolor continúa incluso después de que hayas cogido al niño en brazos.

“Siento una molestia”.

La molestia es una forma más suave del llanto de dolor que cesa cuando se toma al bebé en brazos, se le hace eructar o se le atiende de alguna otra forma.

“Quiero atención”.

Un llanto que pide atención también equivale a una súplica. Se entremezcla con conductas que buscan captar tu atención, tales como sonrisas, vocalización u otros intentos de persuadirte a interactuar.

“Estoy agotado y no sé qué hacer conmigo mismo”.

El llanto de desahogo, o inquietud, ocurre al final del día y podría llamarse “llanto de irritación” o “cólico”. Es un lloriqueo, que pide atención y aumenta hasta convertirse en un llanto de dolor. Considéralo como parte de la descarga normal de un sistema nervioso sobrecargado al término de un día agitado.

Tal vez tu bebé “necesite” molestar en este momento para calmarse. Si intervienes demasiado y te entran los nervios al tratar de poner fin a la situación, tal vez sólo logres prolongarla. En lugar de eso, coge al bebé en brazos cada 10 ó 15 minutos, dale agua azucarada y hazle eructar. Después de un rato, se tranquilizará, se dormirá y se sentirá mejor.

Cómo ayudar a tu bebé a aprender a calmarse solo.

En algún momento se hace necesario alentar a tu bebé a que aprenda a calmarse solo. Es aquí donde resulta práctico usar un chupete o dejar que se chupe el pulgar. Aparta un momento durante el día, cuando tu bebé no esté demasiado tenso para aprender y enséñale a recurrir a estas técnicas que le ayudarán a calmarse solo. Luego puedes estimularlo para que las use en otras ocasiones.

Es motivo de felicidad ver a un bebé de 6 a 9 meses que ha aprendido a calmarse chupándose el pulgar, usando un chupete, una manta, un osito de peluche o un modelo de conducta especial que le ayude a tranquilizarse. Una reacción de este tipo en el bebé indica que ha recibido mucho amor y, en consecuencia, ha desarrollado recursos internos de los que se vale cuando se siente solo o angustiado. Un bebé que no ha recibido atención no aprenderá a depender de su entorno ni de sí mismo para consolarse. Dichos niños emanan una amargura que incluso se puede escuchar en su llanto.

El llanto y el desarrollo.

El llanto incluso se puede asociar con cambios acelerados en el desarrollo del niño. Cuando ocurren estos cambios, es posible que el niño experimente un retroceso y se agobie o se desorganice fácilmente. Estos momentos se llaman “puntos de ruptura”. Tal vez los padres tengan dificultad para comprender este tipo de llanto y reaccionen en forma desmedida. Si los padres se involucran en forma demasiado desesperada, pueden aumentar la cantidad y la intensidad del llanto del bebé.

Algunos padres rondan constantemente a su hijo, especialmente si éste ha estado enfermo o ha tenido un comienzo difícil en la vida o si ellos han perdido un hijo antes. Como resultado, el niño nunca experimenta frustración. Los padres tratan de hacer todo por su pequeño y nunca le permiten tener la percepción de lo que significa tranquilizarse solo, de adquirir esa importante sensación de “Lo hice yo solo”. Esta sensación es esencial para la imagen de sí mismo que tendrá un niño en el futuro y el sentido de sus propias capacidades.

vía Cómo entender el llanto de tu hijo.